Dédalo era el hombre capaz de resolver cualquier problema. Reyes y reinas acudían a él cuando necesitaban algo imposible. Pero cada invento lo encerraba un poco más en las consecuencias del anterior, hasta que el último le costó lo que más quería.

El documental completo: «Dédalo creó sus alas para escapar… y perdió a su hijo | Dédalo».

Las claves de esta historia

El genioLa mitología griega lo presenta como el artesano e inventor más brillante de su tiempo.
El laberintoConstruyó en Creta la prisión del Minotauro para el rey Minos.
Las alasFabricó alas de plumas y cera para escapar de Creta con su hijo Ícaro.
La caídaÍcaro voló demasiado cerca del sol, la cera se derritió y cayó al mar.

Un genio con un crimen a sus espaldas

Dédalo era ateniense. Su talento era tan famoso que se decía que sus estatuas parecían moverse. Pero su historia empieza con una sombra: tomó como aprendiz a su sobrino, conocido como Talos o Perdix, que demostró ser tan ingenioso como él. Según el mito, inventó la sierra observando la espina de un pez.

Consumido por la envidia, Dédalo lo empujó desde la Acrópolis. Condenado por aquel crimen, tuvo que huir de Atenas y se refugió en Creta, en la corte del rey Minos.

El laberinto de Creta

En Creta, su talento volvió a ser indispensable. La reina Pasífae, castigada por los dioses con una pasión antinatural por un toro, le pidió ayuda, y de aquella unión nació el Minotauro, un ser mitad hombre y mitad toro.

Minos necesitaba esconder aquel monstruo, y encargó a Dédalo una prisión de la que nadie pudiera salir. Así nació el laberinto. Durante años, jóvenes atenienses fueron enviados a su interior como tributo, hasta que Teseo logró matar al Minotauro y salir gracias al hilo que le entregó Ariadna. Según algunas versiones, la idea del hilo había sido del propio Dédalo.

Prisionero de su propia obra

Minos no perdonó la traición. Encerró a Dédalo y a su hijo Ícaro, y controlaba el mar y los puertos para impedir su huida. Dédalo comprendió que solo quedaba un camino libre: el cielo.

Reunió plumas, las unió con hilo y cera y fabricó dos pares de alas. Antes de despegar, advirtió a su hijo: no debía volar demasiado bajo, porque la humedad del mar empaparía las plumas, ni demasiado alto, porque el sol derretiría la cera.

Ícaro

Al principio, el plan funcionó. Padre e hijo se alejaron de Creta sobre el mar. Pero Ícaro, fascinado por la sensación de volar, se elevó cada vez más. El calor del sol ablandó la cera, las plumas se soltaron y el joven cayó al mar.

Dédalo solo encontró las plumas flotando sobre el agua. Según la tradición, aquel mar pasó a llamarse Icario, y la isla donde enterró a su hijo, Icaria. Ovidio cuenta que, al verlo, Dédalo maldijo su propio arte.

Llegó a Sicilia, donde el rey Cócalo lo acogió. Minos lo persiguió hasta allí, pero Dédalo, con ayuda de las hijas del rey, logró que muriera en su baño. Había escapado de todos. Excepto de su propia pérdida.

Construyó un laberinto del que nadie podía salir. El único que nunca logró escapar fue él.

Cronología

  1. AtenasDédalo mata a su sobrino por envidia y huye.
  2. CretaTrabaja para el rey Minos y construye el laberinto del Minotauro.
  3. El escapeFabrica alas de plumas y cera para huir con Ícaro.
  4. El mar IcarioÍcaro vuela demasiado alto y cae al mar.
  5. SiciliaDédalo se refugia en la corte del rey Cócalo.

Preguntas frecuentes

¿Quién era Dédalo en la mitología griega?

Era un artesano e inventor ateniense, famoso por construir el laberinto del Minotauro en Creta y las alas con las que escapó junto a su hijo Ícaro.

¿Qué le pasó a Ícaro?

Voló demasiado cerca del sol pese a las advertencias de su padre. La cera que unía las plumas de sus alas se derritió y cayó al mar, donde murió.

¿Por qué estaba Dédalo prisionero en Creta?

Porque el rey Minos lo culpó de haber ayudado a Teseo a salir del laberinto tras matar al Minotauro.

¿Qué significa el mito de Ícaro?

Se interpreta como una advertencia contra la desmesura y la ambición sin límites, pero también como la tragedia de un padre cuya genialidad no pudo proteger a su hijo.

Fuentes y bibliografía

  • Ovidio, Metamorfosis, libro VIII
  • Apolodoro, Biblioteca mitológica
  • Robert Graves, Los mitos griegos
  • Pierre Grimal, Diccionario de mitología griega y romana

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