Durante siglos, Juana I de Castilla fue recordada como una mujer enloquecida de celos que recorrió Castilla junto al ataúd de su marido. Pero detrás de ese retrato hay una pregunta incómoda: si Juana era la reina legítima, ¿a quién le convenía que no pudiera gobernar?
Las claves de esta historia
La hija que no debía reinar
Juana nació en Toledo en 1479, hija de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón. Recibió una educación cuidada, hablaba varias lenguas y en 1496 se casó con Felipe de Habsburgo, llamado el Hermoso, heredero de los Países Bajos.
Entonces empezó una cadena de muertes. Su hermano Juan murió en 1497, su hermana Isabel en 1498 y el hijo de esta, Miguel, en 1500. Juana se convirtió de repente en la heredera de Castilla y Aragón.
Un matrimonio convertido en batalla
En Flandes, la relación con Felipe fue tormentosa. Las crónicas describen los celos de Juana y sus estallidos, pero también la estrategia de Felipe, que quería gobernar Castilla y necesitaba presentar a su esposa como incapaz.
Cuando Isabel la Católica murió en 1504, Juana heredó la corona. Su padre Fernando y su marido Felipe se disputaron el poder con el mismo argumento: la reina no estaba en condiciones de gobernar.
El ataúd de Felipe
En septiembre de 1506, Felipe murió repentinamente en Burgos. Juana, embarazada, se negó a separarse del cuerpo y lo acompañó durante meses por los caminos de Castilla hacia Granada. Aquella imagen, repetida por cronistas y pintores del siglo XIX, se convirtió en la prueba definitiva de su locura.
Algunos historiadores la interpretan como un síntoma de enfermedad mental. Otros recuerdan que Juana también intentaba cumplir la voluntad de su marido de ser enterrado en Granada y proteger su posición mientras nadie respetaba su autoridad.
Tordesillas
En 1509, Fernando la recluyó en Tordesillas. Allí pasó el resto de su vida, vigilada y aislada. Cuando Fernando murió en 1516, su hijo Carlos, el futuro emperador Carlos V, mantuvo el encierro y gobernó como rey junto a su madre, que seguía siendo reina en los documentos oficiales.
En 1520, los comuneros llegaron a Tordesillas y pidieron a Juana que respaldara su rebelión con su firma. Ella los escuchó, pero se negó a firmar. Aquel gesto, que habría podido cambiar la historia de España, también hace difícil sostener que no comprendía lo que ocurría a su alrededor.
Juana murió en Tordesillas en 1555, tras 46 años de encierro.
Fue reina durante medio siglo. Pero nunca le permitieron gobernar ni un solo día.
Cronología
- 1479Nace en Toledo, hija de los Reyes Católicos.
- 1496Se casa con Felipe de Habsburgo.
- 1500Se convierte en heredera de Castilla y Aragón.
- 1504Muere Isabel la Católica y Juana hereda la corona de Castilla.
- 1506Muere Felipe el Hermoso en Burgos.
- 1509Es recluida en Tordesillas.
- 1520Se niega a firmar en apoyo de los comuneros.
- 1555Muere en Tordesillas.
Preguntas frecuentes
¿Por qué llamaban loca a Juana I de Castilla?
Por su comportamiento durante su matrimonio y tras la muerte de Felipe el Hermoso, cuando se negó a separarse de su cuerpo. Sin embargo, su padre, su marido y su hijo tenían intereses políticos en presentarla como incapaz de gobernar.
¿Estaba loca de verdad Juana la Loca?
No hay acuerdo. Algunos historiadores creen que sufrió una enfermedad mental, posiblemente depresión o un trastorno psicótico. Otros subrayan que su supuesta locura sirvió para apartarla del poder. Ambas cosas pueden ser ciertas a la vez.
¿Cuánto tiempo estuvo encerrada Juana la Loca?
Pasó 46 años recluida en Tordesillas, desde 1509 hasta su muerte en 1555.
¿Quién gobernó en lugar de Juana?
Primero su padre, Fernando el Católico, y después su hijo Carlos I, que gobernó junto a ella mientras permanecía encerrada.
Fuentes y bibliografía
- Bethany Aram, La reina Juana: gobierno, piedad y dinastía
- Miguel Ángel Zalama, Juana I: arte, poder y cultura en torno a una reina que no gobernó
- Manuel Fernández Álvarez, Juana la Loca: la cautiva de Tordesillas
