Hernán Cortés llegó con unos cuatrocientos españoles y miles de guerreros indígenas a una ciudad de casi doscientas mil personas. Su gobernante podía cerrarle el paso: bastaba con levantar los puentes de las calzadas. En cambio, Moctezuma salió a recibirlo. Durante siglos se dijo que fue porque creyó que era un dios. Hay buenos motivos para pensar que esa historia se contó después. Entonces, ¿por qué lo dejó entrar?
Las claves de esta historia
La ciudad y sus enemigos
En el episodio anterior viajamos al Mictlán, el mundo de los muertos mexica. Ahora volvemos a la ciudad de los vivos.
Tenochtitlan era una ciudad levantada sobre un lago, con huertos construidos sobre el agua entre canales, agua dulce traída por un acueducto y tres grandes calzadas hacia tierra firme. Tenía entre 150.000 y 200.000 habitantes, según las estimaciones.
Y era el centro de un imperio. Decenas de pueblos le pagaban tributo: maíz, cacao, mantas, plumas y prisioneros para el sacrificio. Por eso Cortés no había llegado solo. Con él marchaban miles de tlaxcaltecas, un pueblo que llevaba décadas resistiendo a los mexicas. Conocían a Moctezuma y tenían motivos para odiar su poder.
Lo que sabía Moctezuma
Moctezuma, el huey tlatoani, sabía desde hacía meses que llegaban. Sus mensajeros le traían noticias de la costa pintadas en lienzos: barcos enormes, hombres con barba, animales que nadie había visto nunca.
Tenía opciones. Podía atacarlos, pero venían acompañados de enemigos de su imperio. Podía intentar que se marcharan, y lo intentó: les envió embajadores con regalos de oro y plumas, quizá como una forma de mostrar su riqueza y su poder. Cortés no se dio la vuelta.
En octubre de 1519 llegó una noticia desde Cholula: los españoles y sus aliados habían matado a miles de personas en pocas horas. Cortés dijo que se habían adelantado a una emboscada. Fuera cierto o no, Moctezuma recibió el mensaje. No esperaba a un dios: sabía perfectamente de lo que eran capaces aquellos hombres. Y aun así, decidió recibirlos.
El encuentro en la calzada
El 8 de noviembre de 1519, en mitad de la calzada y rodeados de miles de canoas, los dos hombres se encontraron por fin. Bernal Díaz del Castillo, uno de los soldados, escribió años después que aquello les pareció cosa de encantamiento, como en los libros de caballerías.
Según los cronistas, Cortés se adelantó para abrazar a Moctezuma y sus acompañantes se lo impidieron. Entre ambos estaba Malintzin, la intérprete: cada palabra pasaba del náhuatl al maya y del maya al castellano antes de llegar al otro.
Cortés le regaló un collar de cuentas de vidrio. Moctezuma le devolvió collares con figuras de oro y alojó a los extranjeros en el palacio de su padre, Axayácatl, en el corazón de la ciudad. ¿Un gran señor honrando a sus invitados? ¿O un estratega teniendo al enemigo donde podía vigilarlo? No podemos saberlo con certeza.
El mito de los dioses
Durante mucho tiempo se contó otra explicación: que los mexicas esperaban el regreso de Quetzalcóatl, la Serpiente Emplumada, desde el este; que la llegada de Cortés coincidió con un año asociado al dios, y que Moctezuma creyó reconocerlo.
Es una explicación extraordinaria. El problema es que no hay pruebas claras de que esa profecía, tal como suele contarse, existiera antes de la conquista. La versión aparece sobre todo en relatos reunidos décadas después, como la gran obra de fray Bernardino de Sahagún, escrita con informantes nahuas en pleno mundo colonial.
Y Cortés, que estuvo allí, nunca escribió que Moctezuma lo tomara por un dios. Lo que le contó al rey fue que Moctezuma le había entregado su reino voluntariamente. Presentarlo así le convenía: un territorio entregado parecía más legítimo que uno tomado por la fuerza. Por eso historiadores como Camilla Townsend o Matthew Restall creen que el mito tomó forma después. Convertía una historia de decisiones, alianzas y violencia en algo mucho más sencillo: un gobernante que confundió a un hombre con un dios.
La otra cara de la ciudad
Los españoles también describieron algo que los impresionó: el gran tzompantli, junto al Templo Mayor, donde se exhibían cráneos humanos. En 2015, los arqueólogos encontraron restos de esa estructura bajo el centro de Ciudad de México: cientos de cráneos, entre ellos de mujeres y de niños.
La ciudad era extraordinaria. Pero también era el centro de un imperio que exigía tributo y combatía a sus enemigos. Y algunos de esos enemigos estaban ahora dentro de sus muros.
Dentro
Pero los invitados también estaban atrapados, en una isla. Si se levantaban los puentes de las calzadas, no había salida.
Según los cronistas españoles, pocos días después Cortés retuvo a Moctezuma en su propio palacio. Cuánta libertad conservó a partir de entonces es algo que todavía se discute. Los extranjeros que habían entrado como invitados tenían ahora al gobernante de Tenochtitlan en su poder.
Quizá Moctezuma no vio dioses. Vio hombres, y tuvo que decidir qué hacer con ellos. La historia de que los confundió con dioses llegó después, y durante siglos hizo que dejáramos de preguntarnos por qué abrió las puertas.
A veces lo legendario no es lo que pasó. Es cómo nos lo explicaron.
Cronología
- 1502Moctezuma Xocoyotzin es elegido huey tlatoani de Tenochtitlan.
- Abril de 1519Hernán Cortés desembarca en la costa del Golfo.
- Septiembre de 1519Tlaxcala se alía con los españoles.
- Octubre de 1519Matanza de Cholula.
- 8 de noviembre de 1519Moctezuma recibe a Cortés en la calzada y lo aloja en el palacio de Axayácatl.
- Noviembre de 1519Cortés retiene a Moctezuma en su propio palacio.
- 1520Muere Moctezuma, prisionero de los españoles.
- 2015Se descubren restos del gran tzompantli junto al Templo Mayor.
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Preguntas frecuentes
¿Quién fue Moctezuma II?
Fue el huey tlatoani, el gobernante, de Tenochtitlan desde 1502. Dirigía el imperio mexica cuando llegó Hernán Cortés en 1519.
¿Moctezuma creyó que Cortés era un dios?
Es la versión más conocida, pero no hay pruebas claras de que esa profecía existiera antes de la conquista. Cortés nunca lo escribió, y la historia aparece sobre todo en relatos reunidos décadas después.
¿Por qué dejó entrar a Cortés en Tenochtitlan?
No se sabe con certeza. Atacar era arriesgado porque los españoles llegaban con miles de aliados indígenas; recibirlos como huéspedes le permitía tenerlos donde podía vigilarlos.
¿Quién era Malintzin?
Era la intérprete de Cortés. Gracias a ella, las palabras pasaban del náhuatl al maya y del maya al castellano.
¿Es lo mismo mexicas que aztecas?
Sí. «Aztecas» es el nombre que se popularizó más tarde; ellos se llamaban a sí mismos mexicas.
Fuentes y bibliografía
- Hernán Cortés, Cartas de relación
- Bernal Díaz del Castillo, Historia verdadera de la conquista de la Nueva España
- Bernardino de Sahagún, Historia general de las cosas de Nueva España, libro XII
- Camilla Townsend, Quinto sol: una nueva historia de los aztecas
- Matthew Restall, Cuando Moctezuma conoció a Cortés
- Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), excavaciones del Huei Tzompantli (2015)
