En octubre de 1918, en lo más profundo del bosque de Argonne, cientos de soldados estadounidenses llevaban días rodeados, sin comida, sin agua y sin forma de pedir ayuda. Cuando todo lo demás había fallado, su última esperanza cabía en la palma de una mano: una paloma mensajera llamada Cher Ami.
Las claves de esta historia
La guerra de las palomas
En la Primera Guerra Mundial, las comunicaciones eran el punto débil de cualquier ofensiva. Los cables telefónicos se cortaban con cada bombardeo, las radios de campaña eran escasas y pesadas, y los mensajeros humanos tenían que cruzar a pie un paisaje de trincheras, alambradas y fuego de ametralladora.
Las palomas mensajeras ofrecían algo que ninguna otra tecnología garantizaba: regresaban a su palomar pasara lo que pasara. El Ejército de Estados Unidos creó dentro de su Cuerpo de Señales un Servicio de Palomas, con palomares móviles que avanzaban detrás del frente. Cada ave llevaba en la pata un pequeño tubo metálico donde se introducía el mensaje.
El Batallón Perdido
El 26 de septiembre de 1918 comenzó la ofensiva Mosa-Argonne, una de las mayores operaciones de la historia militar estadounidense. El 2 de octubre, un grupo de soldados de la 77.ª División, bajo el mando del mayor Charles Whittlesey, avanzó hasta su objetivo en una hondonada del bosque de Argonne. Las unidades de los flancos no consiguieron seguirle el ritmo.
Cuando cayó la noche, los alemanes ya habían cerrado el cerco. Whittlesey y sus hombres quedaron aislados, sin suministros y sometidos a ataques constantes. La prensa los bautizó como el «Batallón Perdido», aunque en realidad sabían perfectamente dónde estaban. El problema era que nadie más lo sabía.
Cuando tu propia artillería te dispara
Los mensajes con palomas eran la única conexión del batallón con el mando. Uno a uno, los soldados fueron soltando aves para pedir refuerzos. Algunas fueron abatidas. Otras llegaron, pero la ayuda no conseguía romper el cerco.
El 4 de octubre ocurrió lo peor. Con información errónea sobre la posición del batallón, la artillería estadounidense abrió fuego sobre la hondonada. Los soldados atrapados empezaron a morir bajo los proyectiles de su propio ejército. Whittlesey necesitaba que el mensaje llegara de inmediato, y solo le quedaba una paloma.
El último vuelo
Según los registros de la Smithsonian, el mensaje fue liberado a las tres de la tarde. El texto indicaba la posición exacta de los hombres y pedía que se detuviera el bombardeo. En cuanto la paloma alzó el vuelo, los tiradores alemanes abrieron fuego contra ella.
Cher Ami fue alcanzada. Cayó, volvió a elevarse y siguió volando. Cuando llegó al palomar de la división, el registro del ejército describió su estado: había perdido una pata, un proyectil le había atravesado el pecho y el tubo con el mensaje colgaba de un tendón. El documento llegó. La artillería cesó y, tres días después, el 7 de octubre, los supervivientes del Batallón Perdido fueron rescatados.
El precio fue enorme. Cerca del 70 % de los hombres que habían quedado atrapados murieron, resultaron heridos, desaparecieron o fueron capturados.
Del frente al museo
Los médicos militares salvaron la vida de Cher Ami y le tallaron una pequeña pata de madera. La paloma se convirtió en una celebridad y fue enviada a Estados Unidos, donde murió el 13 de junio de 1919 en Fort Monmouth, Nueva Jersey, como consecuencia de sus heridas.
Su cuerpo fue disecado y, desde 1921, forma parte de las colecciones de la Smithsonian en Washington. Allí sigue expuesta hoy, más de un siglo después, como uno de los símbolos más reconocibles de la Primera Guerra Mundial.
Lo que sabemos y lo que se contó después
La historia de Cher Ami pertenece de lleno a esa frontera entre la historia y la leyenda. Que una paloma llegó gravemente herida con un mensaje vital está documentado. Pero la propia Smithsonian reconoce que no puede confirmarse qué paloma concreta llevó el mensaje del 4 de octubre, y que con el tiempo se le atribuyeron hazañas sin respaldo documental.
Incluso su identidad fue objeto de debate: los documentos de la época la describen unas veces como hembra y otras como macho. Un análisis de ADN reciente confirmó que Cher Ami era macho. La leyenda, sin embargo, ya se había escrito en femenino, y así ha llegado hasta nosotros.
Como ocurrió con Laika cuatro décadas después, Cher Ami se convirtió en el rostro de algo mucho mayor que ella misma: los animales que sirvieron en guerras que nunca eligieron. Y como Marie Curie, que en esa misma guerra recorría el frente con sus unidades móviles de rayos X, forma parte de las historias que demuestran que los conflictos también se ganaban lejos de las trincheras.
No sabía nada de fronteras ni de batallones. Solo sabía volver a casa. Y esa vez, volver a casa salvó a cientos de hombres.
Cronología
- 1918Cher Ami nace y es incorporada al Servicio de Palomas del Cuerpo de Señales del Ejército de Estados Unidos.
- 26 de septiembre de 1918Comienza la ofensiva Mosa-Argonne.
- 2 de octubre de 1918El batallón del mayor Whittlesey queda rodeado en el bosque de Argonne.
- 4 de octubre de 1918La artillería estadounidense bombardea por error al batallón. Cher Ami entrega el mensaje gravemente herida.
- 7 de octubre de 1918Los supervivientes del Batallón Perdido son rescatados.
- 13 de junio de 1919Cher Ami muere en Fort Monmouth, Nueva Jersey.
- 1921Su cuerpo se exhibe por primera vez en la Smithsonian.
Preguntas frecuentes
¿Quién fue Cher Ami?
Cher Ami fue una paloma mensajera del Servicio de Palomas del Cuerpo de Señales del Ejército de Estados Unidos. Se hizo famosa por entregar, gravemente herida, un mensaje del Batallón Perdido durante la ofensiva Mosa-Argonne en octubre de 1918.
¿Qué era el Batallón Perdido?
Fue el nombre que recibió un grupo de unos 550 soldados de la 77.ª División estadounidense, al mando del mayor Charles Whittlesey, que quedó rodeado por tropas alemanas en el bosque de Argonne entre el 2 y el 7 de octubre de 1918.
¿Qué heridas sufrió Cher Ami?
Según el registro del ejército conservado por la Smithsonian, un proyectil le destrozó una pata y le atravesó el pecho. El tubo con el mensaje llegó colgando de un tendón.
¿Cher Ami era macho o hembra?
Los documentos de la época se contradicen, pero un análisis de ADN realizado sobre el ejemplar conservado en la Smithsonian confirmó que Cher Ami era macho.
¿Dónde está Cher Ami hoy?
Cher Ami murió el 13 de junio de 1919. Su cuerpo fue disecado y se conserva en el Museo Nacional de Historia Estadounidense de la Smithsonian, en Washington, donde se exhibe desde 1921.
Fuentes y bibliografía
- Smithsonian, National Museum of American History: Cher Ami Fact Sheet: A Century of Myth and Public Memory
- Smithsonian, National Museum of American History: ficha de colección de Cher Ami (NMAH 425415)
- Robert J. Laplander, Finding the Lost Battalion
- Alan D. Gaff, Blood in the Argonne: The "Lost Battalion" of World War I
- U.S. World War I Centennial Commission, Cher Ami: The Pigeon that Saved the Lost Battalion
